La historia del Negrón empieza en los años sesenta, cuando se comienzan a realizar una serie de estudios previos para tratar de encontrar una vía alternativa y más moderna que la N-630, del puerto de Pajares, para conectar Asturias con la Meseta.
En principio, la primera calzada estaba presupuestada en 19.500 millones de pesetas, pero se disparó a los 70.000 millones ante la multitud sorpresas que guardaba el terreno. Una de ellas, el desplazamiento de cinco millones de metros cúbicos de tierra que obligó a cambiar el trazado.
Pero lo cierto es que cuando las obras comenzaron, en junio de 1976, la noticia fue recibida por la sociedad asturiana con la esperanza de quien ve próximo el fin del aislamiento. La misma publicidad de Aucalsa vendía la obra como ‘Un túnel hacia el futuro. Asturias se abre a España’, y añadía que «el proyectado túnel que salva Pajares será la puerta de una nueva vía que favorecerá el intercambio de productos, el fomento del turismo y el acercamiento de los puertos y playas a las zonas del interior».
En esta obra 1.300 trabajadores pelaron con las montañas durante años.
La culminación de la autopista del Huerna llega en 1997, 21 años después de haber iniciado las obras. En junio de aquel año se abrió al tráfico el segundo túnel del Negrón, de 4.144 metros de longitud y que había consumido 7.443 millones de pesetas.
Desde entonces el Huerna se ha consolidado como la principal vía de entrada en la región. Cada día la utilizan más de ocho mil vehículos para entrar y para salir (salir a trabajar o a tomar el sol los días que amanecen nublados)
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